Primeros Auxilios: ¿Qué hacer en situaciones de emergencia con niños?
20 de August de 2018 12:11

Los primeros auxilios son la ayuda básica y necesaria que se le otorga a una persona que ha sufrido algún tipo de accidente o enfermedad hasta la debida llegara de un médico o profesional paramédico para que se encargue de la situación.
Alguno de los principales casos que requieren de este tipo de asistencia son asfixia, fracturas, quemadura, traumatismos y hemorragias, picaduras de insectos, por señalar algunas.

Pero con la intención de preservar la salud, se han ido pasando de generación en generación algunas costumbres que en vez de ayudarnos ante esta situación de emergencia, puede llegar a empeorar el estado de las personas que necesitan ayuda.

Por este motivo, el diario El Clarín ha elaborado un listado de “mitos” sobre primeros auxilios, que se divulgan sin fundamento alguno, y lo que realmente se sugiere hacer ante una emergencia.

Convulsiones

Convulsión Febril

Mito: “Meter algo en la boca del paciente, ya sea los dedos, un palo o una cuchara”

Las convulsiones ocurren cuando la actividad eléctrica normal del cerebro se desorganiza. Estas descargas producen contracciones musculares y movimientos corporales involuntarios. Además, puede producirse rigidez de tronco y extremidades, sacudidas y movimientos de flexión y extensión. En la mayoría de los causas causadas por episodios febriles.

En este tipo de situaciones hay que poner en marcha las siguientes recomendaciones:

- Colocar al niño de costado para evitar aspiraciones y que la lengua obstruya la vía aérea.
- Aflojar la ropa ajustada.
- Si el niño está azul o no respira, realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar.
- Alejar los muebles u otros objetos de la escena donde el niño tiene la convulsión para evitar que se lesione.
- Si es posible, colocar una almohada pequeña o una toalla debajo de la cabeza del niño, para que no se lastime.
- Registrar a qué hora comienza y termina la convulsión y sus características. Informar al médico lo ocurrido con la mayor cantidad de detalles.
- Llamar a emergencias en los casos en que el niño no tenga antecedentes de convulsiones previas, si esta duró más de 5 minutos o si se repite en el día o en el mismo cuadro febril.

Ahogamiento

ahogamiento

Mito: “Hacer que vomite”

Es un accidente común en niños y se considera la segunda causa de muerte accidental, tras los accidentes vehiculares.
En estos casos es importante aplicar maniobras de RCP para lograr el suministro de oxígeno, para ello sigue estos pasos:

- Preguntarle a la persona: “¿Se está ahogando?” “¿Puede hablar?”
- Pararse detrás de la persona y rodearla con los brazos por la cintura.
- Cerrar un puño y colocar el lado del pulgar justo por arriba del ombligo de la persona, bien abajo del esternón.
- Tomar el puño con la otra mano.
- Efectuar compresiones rápidas hacia arriba y hacia adentro con los puños.
- Continuar con las compresiones hasta que el objeto sea desalojado o la persona pierda el conocimiento.

En caso el menor sea muy pequeño pare realizar esta maniobra, pueden introducir tus manos a la boca de niño o bebé para despejar la zona, si el ahogamiento ha sido por comida o algún objeto que se introdujo el infante.

Golpes en la cabeza

golpe en la cabeza

Mito: “No dejar dormir al niño que tuvo un golpe en la cabeza”, si bien no es falso, no es que haga daño dormir, lo único que hace es impedir detectar cambios de conducta o de nivel de conciencia.

Es fundamental saber diferenciar el grado del traumatismo. Para eso se debe estar alerta ante la eventual aparición de ciertos síntomas que orientan a la detección de un daño cerebral:

- Hemorragia en alguna parte de la cabeza.
- Pérdida de la conciencia. Esta puede durar desde segundos tras el golpe hasta varios días. Es por ello que resulta tranquilizador escuchar el llanto una vez ocurrido el golpe.
- Signos de confusión o de pérdida de la memoria: el niño debe ser capaz de saber dónde se encuentra y recordar el incidente, aunque esté asustado por el golpe recibido.
- Palidez y sudoración.
- Cefalea intensa.
- Náuseas o vómitos recurrentes.
- Pérdida del control de esfínteres (orina o materia fecal), en niños que ya lo controlaban.
- Pupilas de diferente tamaño. Observar si son redondas, iguales y del mismo tamaño; si es necesario, compararlas con las de otras personas que están bajo la misma luz.
- Convulsión.
- Goteo de sangre o líquido transparente por la nariz o la oreja.

En caso de que el niño presente alguno de los síntomas mencionados es conveniente llamar al número de emergencias. En caso de no presentar ningún signo, se recomienda observar al niño durante las siguientes 6 horas en donde pueden presentarse los siguientes cambios:

- Visión borrosa.
- Somnolencia fuera de lo normal, debilidad, o cansancio fácil.
- Cambios de conducta: Irritabilidad, agresividad, agitación.
- Dificultad para caminar, hablar o mantener el equilibrio.
- Cambio en los hábitos alimentarios, el sueño o en la forma en el que el niño juega.
- Pérdida de una capacidad adquirida recientemente, como hablar, caminar, o controlar esfínteres.

Si no se presenta ningún síntoma se recomienda dejar dormir al niño si es horario habitual de sueño. Si no es la hora habitual de dormir, y el niño actúa normalmente, pero tiene sueño, se recomienda que duerma hasta dos horas seguidas sin interrupciones. Luego se debe despertarlo y controlar que lo haga de manera normal. Si no fuese así, inmediatamente debe comunicarse al número de urgencias.

Picadura de insectos

picadura de insecto

Mito: “orinar en la tierra y untar la picadura con ese barro”

Los insectos venenosos solo son agresivos si se sienten amenazados o molestos. El hecho de que los pequeños jueguen cerca de sus colonias puede ser interpretado como amenaza. Los insectos inyectan su veneno a través de la piel, lo que suele generar irritación o una reacción alérgica, acompañadas por picazón, dolor o hinchazón de la zona.

En este caso es también importante diferenciar entre las reacciones alérgicas, si estas fueran leves o moderadas lo recomendables es:

- Extraer cualquier parte del cuerpo del insecto que haya quedado. En el caso de las abejas, el aguijón suele liberar veneno durante unos segundos por lo que es importante quitarlo. De este modo, disminuirá la cantidad de veneno y bacterias que producen irritación.
- Lavar la zona con jabón y enjuague con agua.
- Reducir el dolor y la hinchazón aplicando hielo envuelto en un paño o toalla sobre la piel del niño.
- Mantener la zona elevada (por encima del nivel del corazón).
- Si el niño ya ha reaccionado en una ocasión anterior con dolor e hinchazón extrema y el médico le ha administrado medicamentos para estos casos puede volver a administrárselos.
- Observar al niño y esté atento a cualquier reacción que aparezca tras la picadura y la administración del medicamento, si ha sido administrado.

En cualquiera de estos casos luego de practicar los primeros auxilios se debe comunicar con su médico para la revisión del menos.

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Doctor José Recoba
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